Telecom Italia:"Preferimos dejar Chile y crecer en Brasil y Argentina"
Sentimientos encontrados tiene Gianpaolo Zambeletti, el gerente de asuntos internacionales de Telecom Italia, respecto de Entel. "Nuestro ánimo es el de un grupo que quería ceder sus participaciones en una empresa buena y rentable y siente haber vendido una empresa así en un país estable y sólido", admite el alto ejecutivo.
Zambeletti fue el negociador en la venta de Entel por parte de la europea y se midió con Juan Hurtado y Bernardo Matte en Milán, que como representantes de Almendral lideraron las tratativas por la firma. Consiguió de ellos los US$ 934 millones en que la operación se tasó y que terminó en la madrugada de este lunes.
La jugada no fue enteramente satisfactoria, porque para Telecom Italia la salida de la firma chilena implicó perder 143 millones de euros, US$ 186 millones al tipo de cambio de ayer, según reconoció la empresa en un comunicado.
Pagaron más por entrar de lo que recibieron al salir, admite la multinacional italiana. Las cifras avalan esta desazón. En 2001 Telecom adquirió un 25,63% en Entel, pagando por cada acción $ 7.700, unos US$ 13,4 de la época y gastó US$ 820 millones. Ahora vendió el doble de esos títulos en el equivalente a $ 4.246, es decir, US$ 7,21 por cada acción.
¿Por qué entonces salieron de Chile? "Consideramos que teníamos que preferir crecer en países con más potencial de subida. Chile está en el límite y en América Latina vemos potencial de subida en Brasil y Argentina, y en otros países fuera de América Latina vemos esa posibilidad en Turquía", explica Gianpaolo Zambeletti.
Este techo de crecimiento se nota en especial en telefonía móvil. Entel tiene el 36,4% del mercado local, donde una de cada dos personas tiene celular -y el 20% una línea de teléfono fijo-, mientras que en Brasil una de cada cuatro posee un teléfono móvil y en Argentina sólo una cada 10, casi igual que en Perú.
"En América Latina estamos mirando y poniendo al día nuestras inversiones. Estamos y estaremos en Brasil y Argentina", enfatiza el alto ejecutivo italiano.
Telecom Italia, además, está dejando sus inversiones en Venezuela y analiza salir de Bolivia, donde opera una firma llamada, irónicamente, Entel. La razón de una posible retirada de este mercado es similar a lo que ocurre en Chile: ven acotadas sus posibilidades de expandirse. Aunque la penetración de la telefonía fija y celular es relativamente baja -16 personas de 100 tienen un celular en el país andino, pero sólo el 7,1% de los hogares tiene un teléfono fijo- el riesgo de este mercado el elevado.
El pacto de Telecom
Para la europea, la venta de Entel se facilitó con el arribo de Juan Hurtado Vicuña y Bernardo Matte a Milán, ya que había recibido varias ofertas.
Entre los que habían manifestado interés estaba Endesa España, a través de su filial Smartcom. Pero esta propuesta no pasó a mayores.
De hecho, según quienes participaron en la negociación, la oferta de Southern Cross por Entel era incluso superior a la de los empresarios reunidos en Almendral, en donde cinco familias -Matte, Hurtado, Fernández, Gianoli e Izquierdo Menéndez- concurren a la propiedad de Entel.
Lo malo es que llegó tarde, admitieron en Telecom Italia. Y además, los términos en que se pactó la transacción -US$ 834 millones al contado y los restantes US$ 100 millones 60 días después- satisficieron el apetito de los italianos.
Zambeletti fue el negociador en la venta de Entel por parte de la europea y se midió con Juan Hurtado y Bernardo Matte en Milán, que como representantes de Almendral lideraron las tratativas por la firma. Consiguió de ellos los US$ 934 millones en que la operación se tasó y que terminó en la madrugada de este lunes.
La jugada no fue enteramente satisfactoria, porque para Telecom Italia la salida de la firma chilena implicó perder 143 millones de euros, US$ 186 millones al tipo de cambio de ayer, según reconoció la empresa en un comunicado.
Pagaron más por entrar de lo que recibieron al salir, admite la multinacional italiana. Las cifras avalan esta desazón. En 2001 Telecom adquirió un 25,63% en Entel, pagando por cada acción $ 7.700, unos US$ 13,4 de la época y gastó US$ 820 millones. Ahora vendió el doble de esos títulos en el equivalente a $ 4.246, es decir, US$ 7,21 por cada acción.
¿Por qué entonces salieron de Chile? "Consideramos que teníamos que preferir crecer en países con más potencial de subida. Chile está en el límite y en América Latina vemos potencial de subida en Brasil y Argentina, y en otros países fuera de América Latina vemos esa posibilidad en Turquía", explica Gianpaolo Zambeletti.
Este techo de crecimiento se nota en especial en telefonía móvil. Entel tiene el 36,4% del mercado local, donde una de cada dos personas tiene celular -y el 20% una línea de teléfono fijo-, mientras que en Brasil una de cada cuatro posee un teléfono móvil y en Argentina sólo una cada 10, casi igual que en Perú.
"En América Latina estamos mirando y poniendo al día nuestras inversiones. Estamos y estaremos en Brasil y Argentina", enfatiza el alto ejecutivo italiano.
Telecom Italia, además, está dejando sus inversiones en Venezuela y analiza salir de Bolivia, donde opera una firma llamada, irónicamente, Entel. La razón de una posible retirada de este mercado es similar a lo que ocurre en Chile: ven acotadas sus posibilidades de expandirse. Aunque la penetración de la telefonía fija y celular es relativamente baja -16 personas de 100 tienen un celular en el país andino, pero sólo el 7,1% de los hogares tiene un teléfono fijo- el riesgo de este mercado el elevado.
El pacto de Telecom
Para la europea, la venta de Entel se facilitó con el arribo de Juan Hurtado Vicuña y Bernardo Matte a Milán, ya que había recibido varias ofertas.
Entre los que habían manifestado interés estaba Endesa España, a través de su filial Smartcom. Pero esta propuesta no pasó a mayores.
De hecho, según quienes participaron en la negociación, la oferta de Southern Cross por Entel era incluso superior a la de los empresarios reunidos en Almendral, en donde cinco familias -Matte, Hurtado, Fernández, Gianoli e Izquierdo Menéndez- concurren a la propiedad de Entel.
Lo malo es que llegó tarde, admitieron en Telecom Italia. Y además, los términos en que se pactó la transacción -US$ 834 millones al contado y los restantes US$ 100 millones 60 días después- satisficieron el apetito de los italianos.

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