1/14/2005

dicom para el acoso sexual

Aparte de ser un artículo interesante plantean la posibilidad de que se cree un dicom para esta materia, quizas, se ha visto muertos cargando adobes.

Por Raúl Gutiérrez V. editor del GRANVALPARAISO.CL

¿Podría una ley defender a quienes son víctimas de los desengaños amorosos? ¿A los que sufren por causa de ingratitud de los hijos o familiares? ¿A los que son feos o torpes?

Sólo a una mentalidad delirantemente socialista a la antigua se le podría ocurrir que el Estado movilizara sus recursos para tratar de intervenir en esas materias.

De partida, hay muchos problemas y situaciones que debemos enfrentar solos, con suerte con el apoyo de familiares o amigos. La enfermedad terminal de una persona a la que apreciamos mucho, la trágica muerte de un hijo, el fracaso de un proyecto en el que cifrábamos grandes esperanzas. Habría que ser muy idiota para pensar que en esos trances podríamos obtener algún apoyo o consuelo de un burócrata o de alguna ley aprobada por nuestra patética clase política.

Por otra parte, el Estado no es todopoderoso y a menudo sus intervenciones son muy ineficientes.

Es cosa de ver cómo los choferes de buses son explotados hasta el extremo de quedarse dormidos al volante y ocasionar tremendos accidentes, sin que las autoridades implementen un sistema eficaz para la protección de la vida de los pasajeros y peatones. Es cosa de ver cómo los delincuentes se tornan cada vez más audaces, mientras los pacos hacen el ridículo con sus planes cuadrante, sextante, estrella y cometa.

Es cosa de asomarse a los consultorios y ver cómo hay algunos que carecen incluso de alcantarillado y que están dotados únicamente de aspirinas y parche curitas. Es cosa de ver cómo los muchachos salen del liceo, al cabo de 12 años de enseñanza, sin saber leer ni escribir ni resolver una regla de tres simple. Es cosa de ver puentes que se caen, las normas de protección a los consumidores que se no se cumplen, los tribunales que tramitan a miles de personas mientras favorecen a sinvergüenzas... Ese el Estado "moderno" y eficiente bajo cuya férula nos encontramos.


La superchería del acoso sexual